lunes, 5 de septiembre de 2011

La emisión de gases por los caños de escape afectan la salud


Cuando vamos caminando por las calles de cualquier ciudad a veces nos vemos rodeados por un halo de humo irrespirable que nos afecta de diferentes maneras, pero no sabemos cuánto ni cómo. Según una investigación de la Universidad de Edimburgo (Escocia) publicada en la revista “European Heart Journal”, hay pequeñas partículas químicas que emiten los tubos de escape que aumentan el riesgo de ataques al corazón porque dañan los vasos sanguíneos y llegan a aumentar la formación de coágulos en las arterias desembocando en graves daños como derrames cerebrales.
La investigación, financiada por la Fundación Británica del Corazón, mostró que las partículas minúsculas, y no los gases, causan el deterioro de la función de los vasos sanguíneos que controlan cómo la sangre se canaliza a los órganos del cuerpo.
El doctor Mark Miller, del Centre for Cardiovascular Science de la Universidad de Edimburgo, manifestó que muchas personas creen que los efectos de la contaminación del aire produce daños en los pulmones; pero existe evidencia de que también el corazón y los vasos sanguíneos resultan dañados ya que, tanto los gases como las partículas pueden alterar los valores de la presión arterial.
Pero son las partículas químicas emitidas por los tubos de escape de los automóviles las que son realmente nocivas, porque producen moléculas altamente reactivas denominadas radicales libres que pueden dañar nuestros vasos sanguíneos y provocar una enfermedad vascular.
La misma investigación reveló cuáles son los productos químicos que contienen las partículas perjudiciales, y por lo tanto en el futuro se podrán tratar de eliminarlas para evitar los efectos nocivos de las emisiones de los vehículos. Los investigadores quieren que las medidas de salud ambiental diseñadas para reducir las emisiones sean analizadas para determinar su eficacia a la hora de reducir la incidencia de ataques al corazón.
Hace mucho tiempo que se sabe que la contaminación atmosférica es un problema para la salud del corazón, de ahí que el profesor Jeremy Pearson, director médico asociado de la Fundación Británica del Corazón, expresa que los hallazgos permitirán salvar vidas a través de la reducción de las nanopartículas nocivas de los tubos de escape. Su consejo es que las personas con enfermedades del corazón deben evitar pasar períodos largos en zonas donde la contaminación del tránsito sea elevada.
Lo ideal sería que tomáramos conciencia de todas estas recomendaciones y asumiéramos con responsabilidad que en algo depende de nuestra forma de conducir y de controlar todas las anomalías que pueda sufrir nuestro automóvil, aunque también deberían las autoridades hacer cumplir las normas y controlar tanto los vehículos particulares, micros, autobuses, etc. que circulan despidiendo grandes cantidades de gases tóxicos.
Fuente: Consumer

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