martes, 9 de agosto de 2011

El automóvil y nuestro perro, cómo viajar juntos?.


Sin dudas, el perro es una de las mascotas preferidas por las personas y seguramente por ello se ha ganado el título de "mejor amigo del hombre". Tal es así que muchas veces acompaña a su dueño a cuanto lugar se dirija. Por esta razón comúnmente viaja en automóviles corriendo riesgos innecesarios tanto para él como para su propio amo.

Hasta el momento, los vehículos -o al menos la mayoría- no han sido diseñados para transportar animales. Por este motivo, al llevarlos en nuestro automóvil, en ocasión de un choque éstos generarían situaciones de mucho riesgo tanto para sí mismos como para las personas que se encuentran en el habitáculo.

En el caso de los perros pequeños -por lo general muy activos- es habitual que se desplacen de un lugar a otro dentro del automóvil distrayendo permanentemente la atención del conductor en el tránsito. Incluso muchas veces se abalanzan sobre su dueño dificultándole la conducción al interponerse entre su cuerpo y el volante, causando movimientos torpes al momento de guiar el vehículo o incluso entorpeciendo la visión

De igual modo representa un problema una mascota de temperamento tranquilo que normalmente viaja quieta en el asiento trasero, ya que seguramente perderá el equilibrio rápidamente con una simple frenada o curva pronunciada. Esto además de golpear al animal y fastidiarlo, distrae al conductor que permanece atento a su mascota sin concentrarse en la conducción.

Prácticamente todos los dueños suelen transportar a sus animales en automóvil, muchas veces en la butaca del acompañante, pero más frecuentemente en el asiento trasero. No obstante, no suelen contemplar absolutamente ninguna medida de seguridad para ello.

En el caso de las camionetas 4x4 o de los vehículos del tipo "station wagon", es posible utilizar una red provista para dividir el compartimiento de carga del habitáculo, de forma que el animal viaje encerrado en la parte trasera.

Pero cuan efectivos resultan estos dispositivos de seguridad es una inquietud que originó una investigación puntual. Para ello se han realizado diferentes crash test con el objetivo de comprobar las consecuencias de transportar animales en caso de un choque. Por ejemplo, uno de estos ensayos de impacto consta en colocar sobre la bandeja trasera debajo de la luneta un muñeco representando un perro pequeño, comprobándose que al impactar el vehículo, éste sale despedido por efecto de la inercia, sin que tenga la más mínima chance de sobrevivir al golpe contra la estructura del techo y el parabrisas.

Además, mediante otro crash test fue posible verificar la eficiencia de la red de contención original con la que se equipan los vehículos. Específicamente se impactó un automóvil con una de estas redes colocada detrás de las butacas delanteras. En este caso el mismo perro la arranca, consigue atravesarla y si bien la red amortigua la fuerza del impacto, finalmente el animal se estrella contra el parabrisas.

Los animales más grandes, como el conocido perro Ovejero Alemán, representan un problema aún más grave. Para éstos se comercializan cinturones de seguridad que van anclados al propio vehículo en las plazas traseras.

Al verificar la prestación de este dispositivo de seguridad mediante un crash test, se comprobó que cede ante la fuerza necesaria para retener a un animal pesado, con lo que impacta sobre el respaldo de las butacas delanteras, deformándolas y causándole gravísimas lesiones a los ocupantes de las mismas.

Como es de público conocimiento, en el caso del transporte de animales en aviones normalmente se utilizan jaulas de plástico. Éstas, correctamente construidas y adecuadamente sujetas, también resultan muy efectivas para transportar las mascotas en el compartimiento de carga de vehículos utilitarios o de automóviles tipo familiar. De todas formas si el peso del perro es importante y la calidad del material no es la mejor, estas jaulas pueden romperse durante un choque, permitiendo que el animal salga de su interior. A su vez si no se las sujeta firmemente, dejan de cumplir su función durante un choque, ya que se desplazan libremente pudiendo lesionar seriamente a las personas que viajan en el vehículo.

Además de la red de contención mencionada, algunas terminales utilizan una estructura tubular de aluminio con forma de reja, como dispositivo de seguridad de serie en los vehículos tipo familiar o en las camionetas 4x4. Esta estructura detrás de las butacas delanteras o sobre el respaldo del asiento trasero -dependiendo del tipo de vehículo- permite transportar en forma segura objetos en el compartimiento de carga. No obstante, es recomendable utilizar las argollas ubicadas en dicha zona, para atar firmemente los bultos a transportar, de manera que queden perfectamente inmovilizados. Pero para el caso particular del transporte de animales, además se suelen comercializar accesorios que montados conjuntamente con las rejas mencionadas, conforman una suerte de jaula para llevar a nuestras mascotas en el compartimiento de carga. Esta resulta una solución óptima, si bien aún no son muchos los vehículos que la incorporan.

Es importante que todos los elementos de seguridad mencionados que nos dispongamos a utilizar, sean los adecuados a nuestro propósito. A su vez es necesario que estén debidamente verificados por distintos crash test además de homologados por la terminal automotriz correspondiente.

Finalmente si no se respetan las recomendaciones del fabricante, puede ocurrir que las redes o dispositivos empleados no retengan efectivamente a nuestra mascota durante un impacto, aumentando en gran medida el riesgo de lesiones tanto para ellas como para las personas.

Ing. Gustavo de Carvalho
Gerencia Técnica de Cesvi Argentina

Para tener en cuenta:

Respecto de las jaulas

... “si el peso del perro es importante y la calidad del material no es la mejor, estas jaulas pueden romperse durante un choque, permitiendo que el animal salga de su interior.”

Si el perro viaja suelto

...”al impactar el vehículo, el perro sale despedido por efecto de la inercia, sin que tenga la más mínima chance de sobrevivir al golpe contra la estructura del techo y el parabrisas.”
Fuente: Revista Crash Test Nº 33

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