martes, 17 de enero de 2012

Los frenos en las motos (2): discos


El primer elemento en el que nos vamos a detener del sistema de frenado de las motos son los discos de freno. Creo que todos sabemos cómo son y dónde están… efectivamente, en las ruedas y giran solidariamente a ellas. Se fabrican en acero (las motos de competición de MotoGP usan discos de carbono) y se dividen en dos partes: una exterior que es la pista por donde las pastillas ejercen la fricción para detener la moto y una interior, conocida como araña, que es la que une esta pista exterior con la llanta.
La unión de los discos con las llantas no es fija sino que se realiza mediante unas arandelas que les permite cierto juego lateral. Es lo que se denominan discos flotantes y con ello consiguen que mantengan en todo momento un contacto perfecto con las pastillas de freno, absorbiendo las tolerancias laterales que sufren mientras se frena.


Al igual que en los coches, la mayor fuerza para detener la moto se efectúa sobre la rueda delantera. Por eso, dependiendo de la potencia de frenado que se quiera imprimir a una moto, delante se monta uno o dos discos. También se juega con las dimensiones de estos. Cuánto más diámetro tengan, más poder de frenado tendrán. En las deportivas, por ejemplo, se instalan dos discos de 320mm mientras que en un scooter, el freno delantero está compuesto por un simple disco de 220mm.
Por el contrario, el freno trasero sólo sirve de apoyo al delantero y lo normal es que se monte uno solo de 240mm de diámetro o menos, mordido por una pinza de un solo pistón. Incluso hoy en día, algunas motos siguen montando los viejos frenos de tambor para reducir costes y poder vender sus motor a un precio más competitivo.
Los discos de freno son macizos (como los traseros de un coche) y para ayudar en su ventilación, están perforados completamente de un lado a otro. Aunque la superficie de contacto con las pastillas es menor que si el disco fuese completamente liso, la pérdida en frenado es menor que la que aparecería al no poder disiparse correctamente el calor. En las motos de campo, estos agujeros pueden ser algo ranurados para ayudar a evacuar el barro al efectuar excursiones por el campo.
Los discos de freno forman parte de lo que se denomina la masa no suspendida de la moto. Esto es todos los elementos que no están soportados por la suspensión, es decir, cubiertas, llantas, frenos, pinzas de freno. Cuanto menos peso tengamos en esta zona, más manejable y mejores prestaciones tendrá la moto por lo que es muy importante que los discos sean lo más ligeros posibles. Pero claro, están sometidos a un uso extremo y son un elemento primordial de seguridad, así que las variaciones que se pueden hacer aquí son mínimas.


Discos tipo “wave” o lobulados en una Kawasaki.
Algunos fabricantes montan discos de freno de tipo ola o “Wave”. Se reconocen porque el exterior del disco no es circular sino que va haciendo literalmente “olas”. En cada una de estas, se ha quitado un poco de metal al disco por lo que se ha podido reducir su peso unos cuantos gramos. Otros por el contrario, utilizan materiales exóticos en la zona de la araña, como magnesio por ejemplo, más resistentes que el acero pero mucho más ligeros, y mucho más caros.

Buell
Freno perimetral delantero en una Buell. Se puede apreciar cómo se ancla en el exterior de la llanta.
Por último, algunas marcas utilizan frenos perimetrales. Estos, en vez de estar anclados al centro de la llanta lo hacen al exterior y con ello consiguen que el diámetro sea muy grande, consiguiendo con un disco la misma potencia de frenado que con dos. Además, cuanto mayor sea el diámetro de los discos, mayor será la circunferencia y más pistones podrán morder en el mismo espacio, aumentando de nuevo las prestaciones del freno. El inconveniente es que estos frenos generan muchas inercias en la moto cuando intentas por ejemplo frenar y tumbar a la vez, por lo que su uso no está demasiado generalizado.

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